El accidente no fue por casualidad. Fue más bien provocado por la irresponsabilidad y agravado por una cadena de despropósitos.
“La gente que compró este material sabía que era para uso externo y no para ser utilizado dentro, pero lo usaron porque era más barato, porque los que son de interior suelen costar unos 26 euros y estos cuestan poco más de 4 euros.
